El Escarabajo de Oro

En algunos países en las últimas décadas del s. XX era frecuente que los deportistas destacasen en alguna disciplina aisladamente, bien por tradición o por poseer unas características genéticas aptas para tal o cual deporte. Es el caso de Colombia, con sus «escarabajos», que representados por «Cochise», Parra, Herrera, «Cacaito», Emma Rodríguez, Rosa María Aponte, Adriana Muriel… son unos ídolos para sus paisanos cuyas bases a fuerza de tesón han cristalizado en la segunda década del s. XXI.

Esos ciclistas, siempre apreciados por su capacidad para escalar, valen su peso en oro. Y es así como se titula el libro publicado en colaboración entre España y Colombia allá por el año 1991: El escarabajo de oro. Martín Bayona, natural de Cundinamarca, nos presenta el contenido en un formato atípico para ser un libro de esta disciplina, pues se trata de un reputado dibujante de historietas (viñetista o caricaturista). Lejos de ser un detallado repaso al ciclismo en Colombia, nos habla de técnica ciclista y de las particularidades de la práctica de las disciplinas que componen el ciclismo. En ocasiones se hace arduo pero trata de amenizar de tanto en cuanto la teoría con un humor cuando menos cuestionado hoy día dependiendo de la cultura que lo juzgue.

El hilo conductor lo lleva el personaje (héroe) que da nombre a la obra, y está dirigido a los jóvenes, que pueden conocer a sus antecesores en el logro de gestas narradas con pasión y sentimiento en el Diario El Espectador, como la de su primer referente: Ramón Hoyos; y soñar con mutar en leyendas internacionales.

Un rareza en la bibliografía ciclística cuyo mayor valor son las caricaturas de algunos ciclistas colombianos y de las leyendas del pedal de las épocas doradas del ciclismo, además de los giros lingüísticos de Colombia.

Sin duda, a mediados de 2019 su título debiera modificarse en cuanto al número y a nuevas cualidades. ¿Verdad Nairo, López, Chaves, Botero, Bernal, Higuita, Gaviria, Henao, Urán?

Bayona, Martín (1991). El escarabajo de oro: Alianza, Consejo Superior de Deportes

Al Polo Austral en velocípedo

Con este calor de verano o calor de Tour, bien quiere uno irse a otros parajes donde disfrutar de la bicicleta a temperaturas más bajas. Incluso hay quien elige lo opuesto, el Polo Austral.

Para estos días de julio proponemos un título «helador» de la editorial Calleja, Al Polo Austral en velocípedo, cuya autoría corre a cargo de Emilio Salgari. Como se puede suponer esta novela está escrita en una época (finales del s. 19) donde no era posible viajar asiduamente como en la actualidad, al menos físicamente, pero que con sus profusas descripciones geográficas y aportes de la fauna y de historia sobre la conquista de los territorios situados bajo la constelación de las Tres Marías, se puede recrear con la imaginación los territorios que ambientan esta odisea.

La narración tiene como hilo conductor la conquista del ignoto Polo Sur que las grandes naciones querían lograr para sí. El empuje de los grandes avances científicos e inventos de locomoción (velocípedo) y sus formas de propulsión permitían soñar también con el dominio de la naturaleza en cualquier punto del globo terráqueo, que, por supuesto, contaba con aguerridos aventureros dispuestos a exponerse a todos los peligros. Y eso es lo que hacen los pedalistas de este libro, Peruschi y Wilkie, después de una inquietante singladura por alta mar.

Una vez leído nos parecerán pocas las penurias que podamos padecer ante cualquier reto en bicicleta que nos propongamos en el s. 21, aunque siempre podamos echarle más ‹‹cuento que Calleja›› (con permiso de Stava).

Lo que es seguro es que en poco tiempo termina el Tour, y si no nos vamos al Polo, al menos nos tomamos para nuestro refresco y descanso en las tardes del estío un polo en la Encina del carril a lo Bahamontes.

 

Gracias al portal Iberlibro podemos encontrar estos títulos,

Salgari, E. (1927). Al Polo Austral en velocípedo. Calleja