CRÓNICAS
Me recoge Paco en Lozoyuela y la temperatura es de 5º , llegamos a la plaza de Cogollado a eso de las 10:15, preparamos las bicis y nos tomamos un café para revitalizarnos y a nuestras monturas para iniciar la ruta. El tiempo es áspero, seco y con un viento de componente norte que se las trae. Empezamos lentamente, de charleta y sin agobios puesto que el tráfico es casi nulo. La carretera está bien, pero picando hacia arriba y eso es un aviso de lo que nos vendrá más adelante. La carretera se va encajonando y entre el arbolado parece que el viento no nos molesta o nos ayuda levemente, con lo que unido a la ausencia total de vehículos nos permite ir cómodamente. De repente atisbamos un rebaño de ovejas y el pastorcillo, apostado en la cuenta, da un brinco al vernos de pronto pasar, queda como desconcertado. Parece que le hemos despertado de su absorto. Le gesticulamos y él que va a comprobar que ninguna oveja se le haya espantado.
Proseguimos y ya nos acercamos a Muriel, al borde del río Sorbe, justo en la cola del embalse de Beleña, donde se va remansando. Justamente al cruzar el puente empieza una subida entre un pinar de repoblación. Me adelanto un poco, para tirar alguna foto, pero Paco anda muy cerca y no me deja mucho margen, con lo que al final del alto desisto que más adelante habrá mejores estampas.
Llegada a Tamajón, y hacemos la primera parada para entrar en la oficina de turismo que se encuentra a la salida del pueblo. Conversamos con la guía y Paco le comenta unos datos del Románico que deja perpleja a la chavala. Proseguimos y a un par de km nos desviamos hacia Palancares, en los inicios atravesamos un sabinar con buenos ejemplares, dejamos a la izquierda Almiruete y la carretera es ascendente por una zona dominada por el matorral, jaras y brezos y algún chaparro y roble aislado. Bajada para atravesar una vaguada antes de la subida a Palancares, y justamente al iniciar la subida el firme, que antes era aceptable, ahora es excelente y de nueva ejecución hasta Valverde de los Arroyos.
El paisaje cambia de vegetación y se hace muy frondoso, dominando las frondosas, que comienzan ahora a reverdecer con las nuevas hojas. Paramos en Palancares en una fuente, que mana sin restricciones, a reponer el líquido elemento. El problema ahora es arrancar, pues está en cuesta y es importante. Saludamos a los lugareños que nos vamos cruzando. Reanudamos la ruta en subida como un km para continuar ya en bajada casi hasta Valverde.
Entramos en Valverde a tirar unas fotos, amén de hacer otras a un grupo de excursionistas que por allí andaban. Alguna recomendación rutera a una pareja y nosotros seguimos con lo nuestro y “pa’ lante” cuando nos cruzamos con un pelotón de moteros, algunos nos saludan y animan, bajamos fuertemente hacia la vaguada del río Sorbe que corre saltarín y con mucho agua. A partir de aquí creo que es todo subida con algunos descansos hasta el Collado (1.565 m) unos kilómetros antes de Galve.
Pasamos al poblado de Umbralejo, antiguo pueblo reconstruido, y paramos a tomar algún plátano. Conectamos con la carretera que viene de Cogollado, amplia y de piso excelente, y curiosamente tiene aún menos tráfico que la que lleva a Valverde. Puede ser que ya son las dos de la tarde y la gente se apalanca en cualquier lado. El único inconveniente es precisamente que al ir a mayor altura e ir hacia barlovento nos hace más lento nuestra marcha. Paco me anima diciéndome que voy a realizar un excelente entreno, y es verdad ya las piernas se notan pesadas. El recorrido es exigente, pero estamos disfrutando como enanos. Pasamos de largo por la Huerce, Valdepinillos y a izquierdas divisamos el pico Ocejón y al fondo las sierras de Ayllón y del Hayedo de Tejera Negra y al norte la sierra de la Pela. De pronto vemos una señal del 10 %, es un tramo no muy largo, para más adelante encontrarnos un monolito de vértice geodésico. Al estar la señal alta no podemos leer del todo y desconocer la altitud. Pronto llegaremos a un Collado, sin nombre, que según el mapa de SigPac tiene 1.565 m. y muy cerca se encuentra la Peña el Campanario, con lo que la podríamos bautizar como “Collado del Campanario”. Se para a por unas fotos y seguimos varios Km. de bajada pronunciada hacia Galve de Sorbe, donde hacemos la parada de avituallamiento.
Pedimos unas cervezas, tortilla y lomo a la plancha en el restaurante hostal. No tardamos demasiado en engullir las viandas, hacer alguna llamada pues son más de las tres, y después de preguntar a un paisano por el estado de las carreteras que nos quedan, proseguimos estando bien informados. Los cuádriceps y todo lo acabado en ceps no responden a los estímulos fisiológicos y tenemos que tomárnoslo con mucha calma hasta que calentemos, pero no tenemos ninguna prisa y el tiempo está espléndido. Este tramo está mal de firme, pero como no pasan coches podemos ir sorteando sin ningún temor y cambiando de lado según nos interesa. Una cosa es cierta, que por aquí no pasan deportivos. Atravesamos Condemios de Arriba y empezamos a subir por un espeso bosque de pino silvestre, zigzagueando el rio matagallinas. Un refugio y un merendero en el camino. De pronto en medio de la carretera una manada de vacas. En principio intento aminorar la marcha e ir como si estuviera subiendo a la “querida” Marie Blanque, pero parece que los bichos me tienen vigilados y parece que en cualquier momento me van a cornear. Cuando ya he conseguido atravesarlas viene un bicharraco, debe ser el cabestro que ruge como un auténtico animal y se dirige hacia mí. Casi me paro y ando vigilante haciéndole también bufidos y gestos para que se aleje. Por fin he salvado un momento algo angustiado. Paco que iba algo detrás, ha quedado a la espera de que el vaquero que las controla desde un coche amarillo y lleva un perro pastor alemán dentro las meta en el cercado.
Momento que aprovechamos para plasmar la instantánea y tirar hacia Aldeanueva de Atienza, a la llegada dudamos de seguir hasta la subida del Alto Rey. Vamos sigilosos por la mala carretera (3 km) y ante la duda de cómo estará la subida del Alto, proseguimos como el depredador oliendo a su presa desde lejos. Pero aunque no teníamos demasiadas ganas, prevalece el ansia de conocer nuevos retos. Llegamos por fin al inicio y con un firme muy bueno, yo sin pensármelo dos veces, me lanzo “pa’ rriba” y casi sin mirar. La pendiente es acusada y creo que no debe bajar del 10 %, tengo que aminorar la marcha en dos ocasiones pues voy lanzado como un poseso, total veo la subida casi en su totalidad y habíamos calculado que serían unos 4 km., que después de finalizado saldrían 3,7 km. El Alto Rey tiene 3 picos, el que toma el nombre tiene 1844 m., aunque donde están situadas las antenas tiene 1803 m y es el único accesible en bici de carretera., a partir de aquí continua una pista de tierra que da acceso a otras antenas y la ermita de Alto Rey (1848 m). Bajamos y paramos en Aldeanueva de Atienza donde llenamos el bidón en una fuente que mana con primor.
Continúa nuestra andadura por una carretera en descenso, reasfaltada y de excelente firme, pasando por El Ordial. El paisaje es más del tipo mediterráneo con encinas y mucho matorral, donde sorprendentemente al pie de cuneta y entre las jaras veo un enorme jabalí (me he cruzado en mis rutas con la bici a infinidad de animales: zorros, gamos, venados, ginetas.. pero nunca había tenido el privilegio de ver a un jabalí). Siguiente población de paso Arroyo de las Fraguas, a la entrada unos chavales que juegan al “deporte nacional del balompié”, en un campo de magnifica hierba verde (debe ser la antigua era), nos sorprenden con el clásico “vamos Indurain” y al paso por las calles otros chavales/as más creciditos parecen algunos encontrarse muy contentos y estar empezando o continuando del día anterior el botellón, éstos si que NO animan es que nos miran como bichos raros que somos.
Volvemos a salir a otra carretera más amplia, pero sin nada de tráfico, parece que mentira estar tan cerca de la gran urbe madrileña y tan solitario. Queda un repechón desde la cola del embalse de Alcorlo y todo es una impresionante bajada donde se alcanzan velocidades cercanas a los 80 Km./h.
Plaza de Cogolludo, llamamos a nuestras respectivas jefas (mujer del jefe) de haber acabado sin ningún incidente y final de trayecto.
En total nos salieron 140 Km. y un tiempo a pedales de 6 h. y 15 m. que da una media +/- de 22,3 Km./h, se podría hacer mejor pero la intención no era otra que disfrutar y forzar lo mínimo.
Os adjunto algunas las fotos para que hagáis boca, que siempre será mejor que otra cosa.
Eso es todo amigos.
Un saludo
Pepe Facio
Francisco Muñoz